viernes, 11 de octubre de 2013

¿Estudiás o trabajás?

Las dos cosas. Además soy mamá de dos "angelitos", esposa, chica que limpia y en mis ratos libres trato de ser amiga. ¡Ah! y si queda algo de tiempo: mujer por supuesto.
¿Te imaginás si al primer gil que te preguntó esto en el boliche le hubieras respondido con tremenda realidad a futuro? Hay cosas que merecerían poder volver el tiempo atrás. Todas tenemos un muerto en el placard al que tal vez hubiera estado bueno partirle la cabeza con una frase así. Pero volviendo a nuestros días... mi planteo iba a ¿Cómo hacemos?

Para las que no me conocen tanto les cuento que yo casi cambié la secundaria por mi primer laburo. Arranqué exactamente 6 meses después de recibirme del bachillerato. Con recién cumplidos 16 y un par de cuotas adeudadas en la facu porque tal como dijo mi madre "Si elegís ir a una privada te la pagás vos". Decí que el laburo era tranqui y me permitía estudiar. Porque al sueldo apenas lo olía. Pagaba la facu, compraba apuntes y chau. Creo que lo primero para mi que me compré fueron unas sandalias en verano, luego de aprobar todas las materias de primer año.

Cuestión que desde entonces siempre estudié y trabajé. 4, 6 u 8 horas (para la gilada) más de una vez fueron 10, 12 y hasta 28 o 30 horas seguidas. De hecho, si bien dejé de estudiar unos años, jamás de laburar. O apenas unos meses entre cambio de un laburo a otro. Una de las peores épocas que recuerdo era el laburo en agencia de publicidad de 10 a 19 y entrar a la facu 19.15 hasta las 22.30 de lunes a jueves. Y lo más loco... el viernes te quedaban ganas de salir. Hoy me doy cuenta que si bien están organizados de otro modo, toda mujer más o menos joven, profesional en activo y madre, hace lo mismo o más. Porque al laburo cada día más exigente, le sumás criaturas demandantes de tiempo, ayudas escolares, recursos, compras, regalos, llevadas e idas a buscar... ni hablar de la que cocina u ordena y lava. Mbue a todo eso sumale (porque tenés ganas o crees que es TU tiempo) un pos-título, posgrado, maestría o simple taller de lo que sea. Algo que tal vez te llena espiritualmente o te permite salir de la locura de la casa pero que tarde o temprano también te exige un esfuerzo extra. Levantarte antes para leer apuntes, o hacer investigaciones, redactar ensayos, o cualquier tipo de actividad que por más interesante que te resulte te consume el bien más preciado que está en peligro de extinción: TIEMPO.

Por eso me vuelvo a preguntar ¿Cómo hacemos? ¿Somos alienígenas? ¿Será porque somos las primeras en levantarnos y las últimas en dormir? Y encima, las que tenemos que saber dónde está cada cosa en casa, qué ropa hay que ponerle a nuestros hijos y por supuesto dónde están las medias de nuestros maridos. ¿Será porque no nos queremos perder una tampoco? Y como la que tenemos al lado en la oficina no tiene hijos ni marido ni nada y por eso se engancha en mil posgrados y vos no querés perder el tren ni que un día se convierta mágicamente en tu jefa. Entonces le sacás horas al sueño (que es quemar las naves: lo último que queda). Y tus ojeras y vos pasean apuntes entre la oficina, el cole, la consulta del pediatra, el baño...

Chicas, amigas, madres -Son casi las 2 de la mañana. Mirá la hora a la que escribo- claramente estoy en la misma. Si es por pasión y te gusta, la sonrisa de satisfacción tapa las ojeras mejor que el corrector. Ahora si es por obligación o para mostrarle a tal o cual que... Olvidate. No quemes tus naves. Seguí disfrutando el viaje y quedate con una maravillosa frase maravillosa que hoy a mi tío le decía a sus ex compareños de colegio a horas de su reencuentro: "No se olviden las canas, las arrugas, las panzas, los anteojos, las peladas... todas estas maravillas, nos hacen libres, sabios, glotones, intelectuales, trabajadores, inteligentes...NUNCA VIEJOS. Tanto costó conseguirlas que es hora de hacer un reconocimiento a estas virtudes de la vida."

jueves, 12 de septiembre de 2013

¡Feliiiz día!!

Aunque ya haya pasado su día, no quería dejar pasar la ocasión de saludar a esos seres maravillosos que dedican su vida a enseñar. En especial –y porque el blog nos convoca- a las maestras jardineras de J y F. A Lili, Coty, Flor, Meli, Rita, Belu, Ale, Miss Mariana y tantas auxiliares que no recuerdo sus nombres, así como a Claudia y Tute que además de directoras son maestras. Graaacias por hacer de mis pequeños hombres bonsái, hombres de bien en desarrollo. Ayer, justamente por tener que oficiar yo de “maestra” sustituta fui testigo de algo maravilloso que llenó tanto de orgullo, que rompí mis ropas cual “Increíble Hulk”.
Estábamos a la tarde en la plaza, jugando con la palita, rastrillo, autitos y demás chiches de arena. Paréntesis. Odio la arena. Si algún día soy Jefa de Ciudad de Buenos Aires prometo azulejar todas las plazas. Y si me vienen con que los chicos necesitan la arena para amortiguar los golpes y caídas. Les pongo a todas el piso ese de goma de las plazas blandas. Pero yo por algo no vivo en la costa. Detesto que el nene se me convierta en un arenero móvil y “contagie” su mugre a toda mi casa. Por eso, mejor volvamos a lo lindo que les iba a contar.
Estaba jugando lo más bien en la plaza cuando se le acercan dos nenes de a simple vista su misma edad. Yo les digo cordialmente que si pueden usar los chiches de Joaco. Toda madre sabe que prestar los juguetes en los areneros es casi regla de urbanidad. Así que ahí se me casi instalan los tres y en no poco más de 10 segundos estalla la guerra entre los dos nuevos por la palita de Joaco. Tironeos, llanto, empujones… etc. Como de ambas madres ni noticias. Les dije que jugaran los tres juntos, un ratito cada uno etc, etc. Como no los persuadí, llegaron madre 1 y madre 2. Madre uno dice cordialmente a hijo que la deje para jugar entre los 3. Madre 2 (tarada a pedal) arranca con grito: ¿De quién es la pala? Yo pienso para mis adentros. ¿Qué importa si sabés que de tu hijo no es? Y respondo casi sobradora. Es de mi hijo (mientras lo señalo) y se la presta. Ambos hijos siguen la pelea. Ahí interrumpe Joaco: “Chicos no se peleen. Es para compartir” (dixit). Madres 1 y 2 me miran con una mezcla de sorpresa, admiración y odio. Yo les digo que hace poco comparte. Que debe ser porque le insisten mucho en el cole. Luego, le insisto a sus retoños: Claro, es para compartir, hagamos algo entre los 3. Madre dos: Dale X, vamos a buscar tus chiches y juegan los 3 acá. Yo estoy allá con tu hermano. Otra vez pienso para mí: Dale, vos relajá (irónica). Yo no soy tu niñera! Sino pagame! Mientras madre 2 y X van por sus chiches, Madre 1 trata de convencer a su hijo de que no llore y juegue con otra cosa. Ahí salta otra vez Joaco a Niño 1: ¿Y? ¿Ya te calmaste? (yo ahí morí de risa para adentro) Madre uno me mira azorada y pregunta qué edad tiene Joaco. Respondo tres y ella dice, el mío también bajando la cabeza.  Vuelve niño 2 trae un camión, Joaco se lo pide prestado y el muy maleducado no se lo presta (Vale aclarar que Madre 2 no hizo nada). Igual de maleducada). Joaco, haciendo puchero me dice: Estoy triste porque no me lo prestó. Y como buena madre rencorosa le digo “Ok, cuando venga por la pala no se la des.” Eso de la otra mejilla no va conmigo.
Definitivamente las seños de mi Joaco hicieron un excelente trabajo. Enseñar normas de cortesía nos hace más sociales. Esa es la famosa buena educación que propicia el roce social. Eso convierte a alguien en persona, en señor o señora más allá de títulos rimbombantes, universitarios o especialidades académicas.  Será por eso que en cada frase que dice y cada palabra actitud que toma, veo el éxito de estas seños. Seños, que además de enseñarle a él a ser mejor persona, también me enseñan  a mí, a tratar de ser cada día mejor mamá. Gracias por estar ahí siempre!!!

martes, 27 de agosto de 2013

¿Sobreprotectoras?


A la hora de dejar a nuestro hijo, las madres somos capaces de hacer cual-quier-cosa. Googleamos jardines maternales cerca de casa o el trabajo. Preguntamos a amigos y compañeros. Leemos foros de madres para ver si lo que dice la web del jardín es verdad. Desconfiamos. Consultamos al pediatra. Llamamos a mamá (y porqué no a tu suegra) para contarle y ver qué opinan. En una de esas les da lástima y te ofrece cuidarlo ella. Recordás un par de desaciertos (como limpiarle la boca con el trapo de la cocina u… ). Pensás que está grande y merece disfrutar su tiempo como se le antoje. Además seguro le pone tele todo el día y al chico le van a quedar los ojos cuadraditos.

Entonces evaluás la posibilidad de una niñera, queriendo creer ilusamente que ella sí le va a hacer estimulación temprana, en tu casa, calentito, sin tener que salir a la calle que un freezer ni pescarse las mil y una pestes de los jardines. Pedís referencias. Bah, antes que nada evaluás costos. ¿La dejarías sola con los chicos? Ahí te agarró el miedito. Recordás historias truculentas de pelis, noticias varias y malas experiencias ajenas y como cuando perdés en un juego, volvés al principio.

Te decidís a hacer una investigación super exhaustiva, a lo Agatha Christie, de los jardines maternales, pensando que lo mejor es que interactúe con otros chicos. Navegando, preguntando o simplemente caminando por el barrio, te hacés de 3 o 4 lugares para visitar. Coordinás con las directoras y vas. El primero pinta bien. Pero cuando te muestran la sala donde va a estar parece más chica que tu baño. Encima la directora te aclara que “para no molestar a los chicos” el horario obligatorio es de 8 hs (sin excepción). Lo que significa que nunca podés ir a sacarlo antes, ni darle de comer si estás cerca y podés salir a mediodía. Sí, o sea no te dejan ver a Tu Hijo. Eso es comodidad para las maestras! No me jodan Hijas de Hitler! Segundo jardín: la sala es grande, el horario es flexible pero la seguridad menos 10! Un bebé no salió a la calle porque vos (absoluta desconocida de la casa) le cerraste la puerta. Descartado. 3er jardín (apuuren que se me acaba la lincenciaa!) todo mooy lindo, salvo que la luz les llega por carta. Si lo dejo ahí se me deprime. 

Después de encontrar la sala perfecta, con el horario libre, maestras divinas y niños felices… Un día tenés médico y lo terminás dejando una horita solo con la señora recepcionista (que por la edad, podría ser tu madre), de la cual la única referencia que tenés, son los 5 pisos por ascensor que compartieron, donde ni siquiera te habló del tiempo. ¿Seguridad de que salga corriendo con el carrito? Ninguna. Ok, me cuida gratis, pensás. Y no le pone tele porque no tiene. Lo más curioso es que se lo dejás relajadísima. Te hacés el estudio y antes de irte (comprobando que el bebe está enterito y sin un rasguño) se lo super agradecés. Entonces… ¿En cuál situación nos equivocamos?

martes, 20 de agosto de 2013

Madres obras de arte

Después de haber escrito muchas cosas sueltas en el dorso de las boletas a pagar, en los márgenes del cuaderno y/o detrás del ticket del super, hoy me dije basta de postergar post esperando que tus hijos te dejen escribirlos redondos, perfectitos y prolijos. Mejor, dejate llevar por las teclas, y que la cosa fluya. Improvisemos. Y acá estoy. Hoy me levanté pensando es que quería contarles a estas mamás blogueras (presentes y futuras) una idea de una amiga española que me encantó y por eso me sumé.

¿Porque se los cuento? Además de para que ustedes también se sumen, porque ella desde el no ser mamá se quiere poner en los zapatos y las cabezas de estas super mamás modernas que trabajan y crían hijos, que quieren ser excelentes profesionales y mamás presentes (entre otras muchas cosas).

Su proyecto se llama Super Wonam Shiva y es un homenaje a cada una de esas mamás que (tal como lo escribe Karol en su web) es mujer, madre, esposa, profesional, ama de casa y no por eso deja de ser diosa. Y lo mejor. Super Woman Shiva existe gracias, obviamente a las ideas de Karol como artista, pero sobretodo a los rostros y palabras de las madres reales que se han puesto en contacto con ella para ser parte de estas obras de arte.

En sus obras podrán ver tablas de planchar, guantes de goma, muñecas, perchas, changuitos de compra y tantos objetos ligados al estereotipo de las mujeres de los años 50 y 60. Que contrastan con llaves, mouse, revistas femeninas, espejito retrovisor, luces, es decir cada una de las santas madres, mujeres, amantes y amigas que se desviven para cumplir con todos los roles sin no morir en el intento.

Si te gustó la idea de ser parte de una obra de arte, date una vuelta por la web de SWS y mirá hasta donde podés llegar de la mano de Karol



viernes, 26 de julio de 2013

¿Qué apostamos?

Yo no se para las lectoras, pero para mi las vacaciones de invierno de chica eran un suspiro. Y ahora de madre parecen los tres meses de verano. Por eso como toodo el mundo llevo a hijomayor al teatro. Y hoy mientras lo llevaba descubrí que toda salida con él es una gran apuesta. Primero que nada apostás a que el show, historia o musical le guste. Porque viste que a las 12 les gusta el dibujito que están mirando y 10 minutos después les gusta otro porque pasaron la publicidad en el corte. Después apostás a sacar una entrada desde la cual el niñ@ vea algo y no se zarpe de cara. Luego, apostás a tomar un bondi semivacío o donde por lo menos él pueda viajar sentado. Apostás a que no se duerma o si lo hace que se despierte 2 cuadritas antes para no tener que caminar esas 3 o 4 cuadritas con 16 kilitos al hombro. Si la criaturita está despierta al bajar, apostás a que en el camino no haya taanto merchandising como para perder el sueldo en una salida. Llegás. Entrás. Te ubicás en los asientos y mientras apostás a que no haya otro niño inadaptado social cerca del tuyo para que la función no se convierta en un campo de batalla. Ambos se sientan y ahí apostás que el show lo atrape lo suficiente como para que no se quiera levantar a los 5 min de haber llegado, pidiéndote una chocolatada con galletitas. Finalmente apostás a que la función no sea tan larga como para que se te acabe la batería del celular y te aburras como una ostra mirando a muñecotes moverse al son de canciones tan malas como pegadizas. Canciones que apostás no se acuerde como para ir cantándolas tooodo el viaje de vuelta donde volvés a apostar lo mismo. Gracias a Dios hay algo que no apostás porque ya ganaste: SE TERMINARON LAS VACACIONES!!!! ;-) 

jueves, 25 de julio de 2013

Los Hermanos Macana

Por fin puedo tratar de ponerme al día con mis amigas bloggeras que me reclaman por acá. La verdad es que fue toda una felicidad ver sus comments pidiendo post! Gracias! ¿Cómo va la vida de mamá stereo se preguntarán? Trataré de contar. La verdad es que me doy cuenta que necesito este espacio, esta hoja en blanco, estas palabras que suenan al son de las palabras que dicta lo que queda de mi conciencia después una seguidilla de días interminables entre llantos, mamaderas, pañales, celos, ropa sucia, tirones de pelo, mal sueño, “Maamaaa” y más ropa sucia.

Antes que nada quiero matar virtualmente a la hdp que alguna vez me dijo “No hay casi diferencia entre tener uno que tener dos”. A vos turrita, date una vuelta por casa si te animás. Que tengo un pibito que podés sacar a pasear. Segundo quiero reiterar el consejo “No tengas al hermanito a los dos años del mayor”. Antes de parir te di algunos porqués. Después de tenerlo se multiplican las razones: 
1. Tener dos hijos con pañales es antieconómico.
2. Hijomayor es grande y tiene que entrar al jardín el año que viene sin pañales. Excelente razón para sacarselos. Pero hacerlo en este momento es doble esfuerzo. Algo así como imaginar que el Atlántico se vuelve dulce de leche y una se quiere ir a España a nado. Traanqui.
3. ¿Cuál hijo privilegiar? El grande porque está angustiado? El chico porque es super vulnerable? ¿Qué hacés si tenés que elegir entre cambiar a bebé cagado y niño que se baja los pantalones en su cuarto para hacer lo segundo?
4. ¿Sigo? Naaa. Después me dicen que no quieren tener hijos por mis posts.

La cosa es que el tema escatologico marcó un momento en casa. Una de las tardes que compartía con F (padre el primer mes y medio cambió pocos pañales), mi mente me tiró un concepto maravilloso. Para mi que este pibe (el de treinta y muchos, padre) se cree que segundohijo vino con autolimpiante. Porque se recalentaba con el bebe cuando lloraba sin parar y repetía “Comió hace repoco, está abrigado, hizo provecho... qué le pasa a este pibe??? Respuesta irónica: ¿Tendrá caca? Respuesta de marido: mirada lanza cuchillitos.

Otros muchos días con hermanomayor pasaron cosas similares. El tipo desde el día 1 que lo charlamos y dijimos chau pañales de día. Tenés que avisar. Jamás se ensució en la guardería o el jardín. Parece que manjea el temita del pudor. O le importa mucho el quédirán. Ahora se nota que en casa se siente taaan a gusto y cómodo que el último finde largo mi casa fue literalmente un pañal. Absorvés olores nauseabundos por más de 12 horas y tu hijo es todas las barreras anti derrames dentro el inodoro, solo por molestar. Eso es lo que envenena. El tipo se da cuenta cuando va a hacer pis o caca, se baja los pantalones en cualquier parte de la casa y hace. Total después mamá que está relajadísima con el segundohijo limpia.

Lo bueno es que en esta padre se repuso las pilas y lo lleva y/o acompaña cada vez que puede. Es más hasta inventó “chocolate de premio” si el pequeño hace lo que debe donde debe.

¿Y a qué viene lo de los hermanos Macana te preguntás? Es porque si bien todavía no andan a los golpes literalmente. Sí chocan al pedir atención en los momentos más inoportunos. Pareciera que los dos supieran que una o uno se queda solo y se complotan para llorar si uno juega con hijomayor. Hacer pis o caca en su pieza cuando un@ está dandole la teta o la mamadera al bebe. Colgarse de tu cuello hasta no dejarte respirar mientras tratás de dormir al bebe. O vomitarte todo cuando estás llevando al baño al de 3 años. ¿Celos? Sí, del grande me la creo. Pero si el bebe me domina así con 2 meses, a los 10 años me manda a un geriátrico!!!

La verdad es que estos casi primeros 3 meses de la vida de F fueron moooy intensos. Aprendía a hacer todo de nuevo con una mano o menos: comer yo, dar una mamadera y pincharle con el tenedor algo a hijomayor que anda demasiado exquisito con la comida. O contarle un cuento a J con F en brazos porque en el moisés llora. Hasta he tenido que dormir con ambas bestias (una de cada lado) y padre exiliado en el sofá del living.


Mi humilde conclusión luego de una exhaustiva investigación de mi propia experiencia es que dos pibes te revolucionan la vida. Si queda alguna viva del otro lado y quiere aportar ánimo, anécdotas o un simple “ya va a pasar” las espero.

viernes, 24 de mayo de 2013

#CosasQueDuelenMásQueElParto

Una noche de contracciones, 5 de dilatación y tres pujos después bastaron para conocer a Fran. Se ve que ni él quiso laburar un 1 de mayo. A la media hora de recibir apenas un punto por un mínimo desgarro, estaba   feliz como perro con dos colas desayunando en mi habitación. Es más, antes de almorzar me levante y fui solita al baño. Un lujo, no?

Días después, con esa euforia casi olvidada y muchas horas adaptación a la nueva vida de 4 en casa, me surgió esta pequeña ListaHashtag de cosas que realmente duelen. Si después o mientras la lees se te ocurren más, te espero en los comentarios! 


> Duele dar la teta cada una hora y media con los pezones sangrantes y agrietados.

> Duelen la espalda y la cintura después de dormir salteado durante 20 días.

> Duele pasar dos días internada con tu bebe de 4 días por la bilirrubina. 48 hs bajo la lámpara y unas 47 y media de llanto.

> Duele tener que ver cómo le pinchan las manos y los pies y lo "judean" para sacarle sangre 6 veces en dos días.

> Duele que todavía haya gente que piense que los tres meses de licencia son vacaciones, cuando vos solo vivís limpiando caca, lavando ropita, durmiendo salteado y respondiendo boludeses a los opinólogos de turno.

Eso sí, todo el dolor se esfuma cuando su hermanito mayor se acerca con un muñequito en sus manos y le dice que se lo presta para que no llore.