viernes, 5 de octubre de 2012

Me hacés bien


A principios de agosto se cumplieron 9 años de la partida de alguien muy importante para mi: mi abuela. Y aunque el tiempo ayuda a aceptar lo inevitable, se la sigue extrañando mucho. y lo comparto acá porque creo que desde que nació Joaco la tengo o la siento más presente que nunca. Tal vez porque ella llegó a ser una especie única -hoy en extinción- de madre-niñera-abuela cumpliendo los tres roles a la perfección.

Más de una vez cuando Joaco me saca con sus caprichos me pregunto y de algún modo le pregunto ¿Cómo hacía Doña Paula para lidiar con tres bestias como nosotros? Y no solo no huir detrás del primer vendedor ambulante que tocaba timbre en casa, sino además volver cada mañana con una sonrisa e incansable vocación, a cuidarnos y a su manera criarnos.

¿Habrán sido sus 10 hermanos menores los que la dotaron de su inagotable paciencia? Lo dudo. Por algo ella solo tuvo dos hijos. Pero lo siempre me llamó poderosamente la atención era su paz interior y su forma no violenta de dar a conocer sus deseos. Tanto, que bien podría haber sido hija de Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta. Por la fuerza de sus convicciones, su perseverancia y tranquilidad para llevar a cabo las empresas más imposibles: acompañar a su marido en la tienda, ayudar a la comunidad de un pueblo chico y hasta vender todo para seguir los destinos de sus hijos.

¡Cómo me hubiera gustado que Joaco la conozca! Que ella fuera una imagen vívida para él, más que todas las hisotrias que le cuento. Recuerdo frases y gestos maravillosos como “Vos no sos malenseñado sino malaprendido” (impecable claridad de concepto para quien apenas completó 2do grado). O sus suaves caricias en la cabeza que aún hoy transmiten su serenidad. Hace poquito viendo una de sus últimas fotos, vino a mi mente una de las últimas charlas coherentes que tuvimos -cada tanto su mente la llevaba de viaje a otros años y mejores recuerdos de su pueblo-. Era una tarde en su casa, cargaba una manta de hilo que yo adoraba. Me la entregó en brazos y me dijo “Llevatela, te la regalo” (a veces creo que suponiendo lo que iba a pasar). Sorprendida la miré sin contestar y ella agregó: “Me hacés bien.”

3 comentarios:

Pau Barrios Ruiz dijo...

Me encanta leerte. Me siento super identificada!!

larecepcionista dijo...

Cuánto en tan poco.

Magali Arrigo dijo...

Gracias chicas por su aliento!